10 diciembre 2020

Online-trading, una experiencia...

Les cuento mi experiencia con el trading online que se publicita por las redes sociales con frases como "Gane 1000 en 1 día operando en línea".

Al hacer click en el aviso se nos pide el nombre y el teléfono, luego de lo cual, y con una velocidad sorprendente, alguien nos llamará hablándonos en nuestro propio idioma. El número que aparece en el teléfono corresponde a algún país de la región, pero también aparece un número genérico de llamadas por Internet (2019000), o bien un misterioso "00000". No es posible devolver la llamada, pues, ésta es unidireccional.

Un amable operador me brinda instrucciones para abrir una página en mi navegador y crear una cuenta de usuario. Me dice que es la página web de su casa de bolsa, pero la ergonomía se nota algo tosca y llama la atención, entre otras cosas, que no existe la opción para eliminar la cuenta.

El resto del discurso trata sobre las "increíbles" ventajas que obtendré luego de haber abierto mi cuenta de usuario en esa página, pero estas requieren primeramente de un depósito dinerario. "¿De cuánto estamos hablando?", pregunto balbuceante". "Una suma moderada como pueden ser 1000 dólares", me responde el operador. Y luego de mi entendible pausa de unos segundos, agrega que "en 1 semana podré brindarle rendimientos muy atractivos", pero no me dice ni montos ni tasas.

Hasta este momento, la charla telefónica lleva ya algo más de media hora, pero la actitud del operador se nota incansable. Invento cualquier excusa en relación con mi natural fatiga y acordamos hablar en fecha posterior. El operador insiste en señalar fecha y hora exactas, y se las concedo en función de mi agenda personal.

Días después suena mi celular y la amablemente forjada voz del operador me recuerda el tema. "Ah, buenas tardes señor fulano. Cómo está usted...", y el operador suelta automáticamente el inicial rollo de voz acerca del "fabuloso" rendimiento para las operaciones online que están ocurriendo. Pero me recuerda que está pendiente el requisito del "fondeo", o sea, de la necesidad que yo deposite 1000 dólares en la cuenta de usuario que había creado en la conversación anterior.

"Pues, no creo tener esa suma en esa moneda", le respondo. "Creo que esto puede no funcionar". Pero él replica automáticamente preguntando si tengo una tarjeta de débito o de pago por Internet, (y claro que la tengo como la tiene todo el mundo). "Entonces, con eso es suficiente", responde. "Entre a la sección de 'funds' en su cuenta de usuario y escriba todos los datos de su tarjeta de débito", insiste agregando que el sistema hará la conversión de moneda automáticamente.

Se me ocurre argumentar que ese mecanismo puede resultarme poco ventajoso al no permitirme elegir un mejor tipo de cambio, y él acepta sugiriendo que hable con mi banco y que volvería a llamarme mañana. Pregunta por la hora en que estaré listo para la operación y le respondo que debo evaluar el tipo de cambio o ver otras opciones para el "fondeo". Acepta y nos despedimos.




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