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En
el 2003 viajé al Cusco por carretera, en mi propio auto, y debo
recomendar el viaje para quien gusta del turismo de aventura, el turismo
antropológico y ecológico, es decir, para quien disfruta solucionando
dificultades y es capaz de centrar su atención en los escenarios
sociales y naturales que el trayecto permite apreciar.
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